Ares, el guardián de Proyecto MArte

Hay encuentros que parecen casuales, pero que terminan convirtiéndose en parte esencial de una historia.

Así llegó Ares a Proyecto MArte.

Su nombre procede de la mitología griega. Ares era el dios de la fuerza, del coraje y de la protección. Y aunque nuestro pequeño cachorro todavía juega con las hojas secas, persigue mariposas y se deja distraer por cualquier cosa que se mueva, algún día hará honor a ese nombre.

Ares es hijo de un mastín español y de una pastora del Cáucaso, dos razas históricamente ligadas a la protección de rebaños y al cuidado de los animales. En sus genes lleva siglos de convivencia con el campo, con la naturaleza y con la responsabilidad de velar por quienes dependen de él.

Hoy es apenas un cachorro.

Mañana será el guardián de Proyecto MArte.

Un miembro más de la familia

En Proyecto MArte creemos que los animales no son herramientas ni recursos. Son compañeros de camino.

Las gallinas que viven entre los olivos forman parte del proyecto. Los árboles forman parte del proyecto. La tierra forma parte del proyecto.

Y Ares también.

No está aquí únicamente para vigilar.

Está aquí para crecer junto a nosotros.

Para acompañar a quienes visiten este lugar.

Para recibir a los artistas residentes que algún día llegarán desde distintos rincones del mundo.

Para caminar entre los olivos.

Para dormir bajo las estrellas de las noches del Altiplano.

Y para convertirse en una presencia tranquila que transmita seguridad a todos los que formen parte de esta aventura.

Protector de la vida.

Con el paso del tiempo, Ares tendrá una misión importante.

Ayudará a proteger a las gallinas que viven en libertad.

Vigilará los cultivos que poco a poco van naciendo en la finca.

Recorrerá senderos y rincones que hoy apenas empiezan a tomar forma.

Y acompañará a quienes encuentren en Proyecto MArte un lugar donde crear, descansar, aprender o simplemente reconectar con la naturaleza.

No será un guardián agresivo.

Será un guardián sereno.

De esos que inspiran confianza simplemente con su presencia.

El comienzo de una gran historia

A veces observamos a Ares corretear entre los olivos y cuesta imaginar al gran perro en el que se convertirá.

Pero también costaba imaginar hace unos años todo lo que Proyecto MArte podría llegar a ser.

Los proyectos crecen.

Los árboles crecen.

Los cachorros crecen.

Y las historias también.

Por eso nos emociona pensar que, dentro de muchos años, cuando miremos atrás y recordemos los comienzos de Proyecto MArte, Ares seguirá ocupando un lugar especial en nuestra memoria.

Porque mientras este proyecto aprende a caminar, él también está dando sus primeros pasos.

Y quizá, sin saberlo, ya se ha convertido en uno de sus protagonistas.

🐾🌳✨

Bienvenido a casa, Ares.

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