Alojamientos

Cuatro formas de habitar el olivar.
Espacios pensados para descansar, crear y vivir el silencio.

Entre olivos, luz y tierra, cada alojamiento propone una manera distinta de estar.

Algunos espacios invitan a concentrarse.
Otros, a compartir.
Otros, simplemente a parar.

Todos tienen algo en común: una arquitectura sencilla, una relación directa con el paisaje y una forma más lenta de entender el tiempo.

La cabaña del ermitaño

Un refugio esencial para estancias íntimas y silenciosas.

El Domo

Estudio semienterrado para el trabajo, la concentración y el retiro.

La cabaña canadiense

Refugio triangular de madera abierto a la luz y al paisaje.

La casa de la familia

Un espacio amplio y cómodo para compartir entre olivos.

La cabaña del ermitaño

La cabaña esencial

La cabaña del ermitaño es un refugio independiente de unos 39 m², situado entre olivos y orientado al sur.

Es un espacio sencillo, honesto y silencioso. Una única estancia abierta donde conviven la cama, la cocina, una mesa de trabajo, una zona para sentarse y una estufa de leña.

Anexo a la construcción, un pequeño baño independiente resuelve lo práctico sin romper la simplicidad del conjunto.

En la entrada, una placeta exterior se abre hacia el paisaje. Un lugar para leer, escribir, trabajar al aire libre o simplemente dejar pasar las horas.

Un alojamiento para quien busca lo esencial: tiempo, silencio y espacio suficiente.

El Domo

Estudio semienterrado entre olivos

El Domo nace como un espacio para trabajar en silencio. Construido parcialmente bajo tierra, se integra de forma natural en el terreno y mantiene una temperatura estable durante todo el año.

Desde el exterior apenas se percibe: una forma semiesférica, de tono ocre, rodeada de olivos.

El interior se organiza en una única estancia abierta. La luz entra por la gran puerta acristalada orientada al sur, iluminando la zona de trabajo y el espacio principal.

En uno de los lados, un altillo recoge la zona de descanso. No funciona como una habitación cerrada, sino como una plataforma elevada dentro del volumen del domo.

Un lugar para concentrarse, aislarse y crear sin interrupciones.

La cabaña canadiense

Refugio triangular de madera

La Cabaña es un refugio construido en vertical. Su estructura triangular define un interior cálido, amplio y recogido, donde la madera, la luz y el silencio son los protagonistas.

La planta baja funciona como un único espacio abierto: zona de trabajo, pequeña cocina, espacio para sentarse y estufa de leña.

En la parte superior, un altillo recoge la zona de descanso, manteniendo la relación directa con el volumen interior y la entrada de luz.

En el exterior, un pequeño patio privado permite trabajar, leer o simplemente estar al aire libre.

Un equilibrio entre comodidad, protección y apertura al paisaje.

La casa de la familia

Un espacio amplio para compartir

La casa de la familia está pensada para quienes buscan más amplitud, comodidad y vida compartida.

El interior reúne salón, cocina y comedor en un espacio abierto y luminoso, facilitando una estancia cómoda, funcional y tranquila.

Es una casa pensada para convivir sin perder la relación con el exterior. La luz natural, los materiales sencillos y la conexión con el jardín crean un ambiente sereno y práctico.

En el exterior, la vivienda se abre a una parcela amplia rodeada de olivos, ideal para familias o pequeños grupos que quieren disfrutar del paisaje con mayor independencia.

Un alojamiento para estar juntos, descansar y vivir el entorno con calma.